Casa Inquieta ocupa la emblemática casa palacio que durante décadas albergó La Taberna del Alabardero.
Hoy, el espacio renace conservando su esencia, su memoria y su vínculo con la ciudad, manteniendo vivo el proyecto social ligado al Grupo Lezama y aportando una visión contemporánea, atrevida y ambiciosa.
Una casa pensada para el sevillano que reconoce lo auténtico y para quien quiere conocer Sevilla desde dentro.
Inspirada en la carpintería de época, rodeada de botelleros, mobiliario antiguo y tejidos tradicionales, es el lugar donde comienza —o se alarga— la experiencia.
La planta baja recupera el espíritu castizo de los patios sevillanos, con una gran barra central y salones que funcionan como comedor, punto de encuentro y antesala del flamenco.
La planta baja recupera el espíritu castizo de los patios sevillanos, con una gran barra central y salones que funcionan como comedor, punto de encuentro y antesala del flamenco.